domingo, 12 de marzo de 2017

Cómo una cosa te lleva a otra

Es curioso como van sucediendo las cosas a veces, como partiendo de una idea se sucede otra derivada de esta y de esta última surge otra y así sucesivamente. A menudo llegas a un punto y te preguntas ¿cómo he llegado hasta aquí?. Y muchas veces no eres capaz de discernir cuál fue la semilla de la idea, la chispa que te llevó hasta ese punto. Es divertido y creativo dejarse llevar  partiendo de un concepto o imagen que te ronda la cabeza e ir desarrollándola hasta llegar a cosas inesperadas.

Algo de esto hicimos nosotros cuando estuvimos fabricando nuestro juego de Tangram en cartón, hace ya un tiempo. Durante el proceso trabajamos mucho con las figuras que se van formando con las piezas de este puzzle de origen japonés, haciéndolas, deshaciéndolas, fotografiándolas ... en resumen, empapándonos de ellas. Las imágenes eran de todo tipo: caras, figuras humanas, animales, formas geométricas.
Para que entendáis mejor lo que quiero decir os muestro aquí un ejemplo de figura que se hace con el Tangram.


Como os comentaba antes, tanto las miramos y remiramos, y tanto nos encantaron, que pensamos que de todo eso podía salir algo interesante para hacer en cartón, algo decorativo. Dicho y hecho.
Elegimos las figuras que más nos habían gustado y decidimos elaborarlas en cartón, pero en vez de dejar un planteamiento de tipo puzzle, que es lo que propone el juego, realizarlas como una sola pieza decorativa.

Aquí podéis ver los primeros pasos del procesado de varias figuras: pasando del papel al cartón.





 Aquí algunas fotos más de detalle del proceso algo más avanzado.




Y aquí tenemos las figuras ya terminadas con pintura.




Como no podía ser de otra manera estas nuevas piezas las añadimos desde ahora a nuestra sección de FIGURAS.

Y por último os enseño cómo quedaron estas nuevas figuras en la exposición que montamos en un restaurante junto con otras piezas.




jueves, 12 de enero de 2017

Inspiración

¿Cuál es nuestra inspiración?¿De dónde salen las ideas?
En nuestro caso de cualquier sitio, circunstancia u objeto, por extraño que parezca.

Quizá pasas por un escaparate y no te fijas en la ropa sino en el atrezzo que lo acompaña, te gusta algo de lo que aparece y te quedas con su forma o su disposición.
O andas mirando los rótulos de las tiendas y descubres una nueva fuente de letra que quedaría perfecta en cartón.
O vas un día de compras y te llama la atención alguna antigüedad que decora la tienda.
O paseas por la calle y te cruzas con alguien que lleva en la ropa una combinación de colores que te choca.
O estás echando un vistazo a una revista y te quedas con algun grafismo.

El quid de la cuestión es prestar atención a las cosas, estar abiertos a verlas con ojos curiosos, y muchas veces en redescubrirlas aunque las hayas visto antes mil veces.
Hay tantos sitios de dónde coger buenas ideas y procesarlas que el día se queda corto.

Imágenes que inspiran:


viernes, 15 de julio de 2016

Mademoiselle Maurice

No, ese no es el nombre de la esposa de Monsieur Carton ;) ... aunque podría serlo.
Es el nombre de una artista francesa cuyo trabajo nos encanta.

Gran parte de nuestro trabajo, además del cartón, se apoya en el uso del papel (sobre todo craft), que usamos en grandes cantidades. Así que todo lo que tenga relación con el uso de este material despierta nuestra curiosidad.

Esta artista, nacida en la Savoya francesa, estudió arquitectura en Lyon y estuvo viviendo unos años en Japón.
Además del papel, utiliza otros materiales como lana o tinta y ejecuta todo tipo de técnicas como el origami, la fotografía o el collage, casi todo ello en un entorno urbano, lo que permite apreciar mejor la espectacularidad de sus obras.

Os mostramos algunos de sus trabajos:


lunes, 23 de mayo de 2016

Haciendo un "kamishibai" japonés

Kamishibai es una palabra japonesa cuyo significado es algo así como "teatro de papel". Es una forma de contar cuentos que encanta a la audiencia infantil por su sencillez.

Se basa en ir pasando una serie de láminas delante de un pequeño escenario, narrando un cuento o cualquier historia que queramos relatar. A ese pequeño escenario se le llama "butai" y suele ser una estructura de madera o cartón, en tonos neutros para no distraer a los niños de la historia que se cuenta. Es un artilugio similar a la foto que os mostramos.


Si estáis interesados en saber más cosas sobre este arte teatral japonés podéis visitar esta página que os recomiendo:  kamishibai.educacion.navarra.es

Nos han planteado, como último proyecto, fabricar un kamishibai (bueno, realmente un butai) y por supuesto no nos hemos podido negar. Además queríamos hacer algo distinto a lo visto hasta ahora: como el teatro en sí es un "viaje a la aventura", nuestro  butai va a ser "la maleta" que contendrá el relato.

Después de analizar el trabajo nos pusimos manos a la obra. Una vez teníamos claras las dimensiones, empezamos a crear la estructura principal: el escenario por donde se irían desplazando las imágenes.


Creamos también las puertas que se abren, durante la representación, o se cierran si no se está gastando el artilugio. Posteriormente las unimos a la estructura principal con una bisagra de cartulina y forramos todo el conjunto con papel kraft, lo que le dio la robustez a la que estamos acostumbrados en nuestros acabados:





Se tenía claro que no se quería añadir color ni elementos que distrajeran del objetivo del kamishibai:  prestar atención a la historia que se está contando, no al artilugio.

Una vez llegados a este paso analizamos el resultado y decidimos añadirle varios accesorios de tipo práctico. Pusimos unas bridas de cartón para cerrar la maleta cuando no se utilizara y completamos el conjunto con unas piezas que mantendrían abiertas las puertas durante la representación.


Para el proceso de acabado pintamos las correas con un producto que oscurece, contrasta y que le da un toque rústico al conjunto y añadimos un asa para los desplazamientos (¡dónde habéis visto una maleta sin asa!). Unos sencillos velcros nos sirveron para el cierre hermético de la maleta.

He aquí algunas fotos más del resultado final:



martes, 10 de mayo de 2016

Por el barrio de Ruzafa y el Mercado Central

Muchos de los que vivimos en Valencia conocemos bien el barrio de Ruzafa y nos encanta. Es un barrio en constante ebullición y lleno de actividad, con su mercado, con una gran oferta gastronómica para comer o ir de copas, con un montón de tiendas de pequeños emprendedores, con inquietudes artísticas y con muchas propuestas variadas que hacen que no pare nunca. Si algo bueno tiene es que cada vez que paseas por allí descubres algo nuevo.

Os hablamos de este barrio porque estos días andamos por allí. Bueno, nosotros no, algunas de nuestras obras.

Tal y como comentábamos antes en referencia a la oferta gastronómica, uno de los sitios más recomendables donde comer y pasar un buen rato por allí es Sorsi e Morsi, un restaurante italiano perteneciente al grupo Vicios Italianos, que este año cumple 20 años en Valencia y no para de presentar novedades. Situado en la Calle de Dr. Serrano, ofrece una sabrosa cocina italiana, exposiciones temporales o talleres gratuitos para niños los fines de semana.


Para todo el que le apetezca darse una vuelta por allí, pasar un buen rato y comer bien ... ya sabéis, estaremos hasta finales de junio con nuestras letras, iconos, figuras y marcianitos.
Aquí os enseñamos cómo ha quedado el restaurante tras el montaje de la exposición.











Otra reseña importante para el que visita Valencia es el barrio del Mercado, situado en pleno centro de la ciudad, muy cerquita de la Lonja de la Seda, el Mercado Central y la Plaza del Ayuntamiento, con un montón de sitios que ver y tiendecitas curiosas que descubrir.
Hoy nosotros nos atrevemos a recomendaros una en especial, "Make a wish" (en la Plaza del Dr. Collado), una joya donde se vende artesanía y podéis ver alguna cosita nuestra ... merece la pena la visita.






sábado, 30 de abril de 2016

Nos vamos de viaje (3/3)

Por fin llegamos en esta entrada del blog a la finalización del último proyecto que teníamos entre manos: fabricar unas maletas de principios de siglo XX para utilizarlas como atrezzo en una obra de teatro. Como curiosidad os diremos que documentándonos sobre este tema averiguamos que en esta época muchas maletas estaban hechas de cartón forrado de tela gruesa o de madera.

Para poneros en antecedentes, en una primera entrada estuvimos explicando la elaboración de una maleta decorada con tela de rafia y en la siguiente os mostramos cómo habíamos simulado una pieza forrada de tela utilizando únicamente papel craft y pintura acrílica. Aquí las podéis ver ya terminadas.



En este tercer y último post concluimos enseñando las otras dos piezas que hicimos.
La primera de ellas se realizó forrando el cartón y aplicando una pátina con un  producto que se suele poner a los muebles y que le confiere un acabado envejecido: Betún de Judea. En los bordes se colocaron unos contrafuertes de cartón, que en la realidad solían ser de cuero y cuya función era impedir que se chafaran las esquinas mientras se manipulaba la maleta en los viajes. Aquí podéis ver varias imágenes del proceso.

 

 

Y aquí os mostramos un detalle de los complementos metálicos añadidos para aumentar el realismo.


La última maleta la hicimos algo más pequeña, simulando un maletín y con los bordes redondeados. En este caso para el acabado utilizamos unas tiras de carton y unas cintas de pasamanería, con las que emulamos unas bridas exteriores para el cierre de la maleta.









Por último os queríamos enseñar un par de imágenes de todo el conjunto al completo: las cuatro maletas preparadas para salir de viaje. Queda pendiente verlas en directo durante la representación teatral ... ¡que ganas! ... ya os iremos contando cómo ha ido el debut.